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jueves, 9 de mayo de 2013

Capitulo 87 :D

Narra _______(tn).



Tom está enfermo. Y no digo de algún tipo de enfermedad mortal o algún virus. Está más bien adicto. Al sexo. Mucho más que cuando lo conocí. Y quizás yo también este bastante enferma. Claro que no es que me queje. Es solo para explicar las cosas que nos suceden por eso.

Hacía ya un par de meses desde que 
Tom se convenció de que había que desechar los mimos y cariños excesivos conmigo y su máxima ahora era "tirar que el mundo se va a acabar". Y era en serio. Tom era incansable y tenía la mente más retorcida que se puedan imaginar. Siempre tenía ideas extrañísimas y lo peor era que a mí me encantaban. Dios, no sabía cómo habíamos salido vivos hace un par de meses, cuando se le ocurrió ponerse más malo de lo que yo recordara. Y encerrarme en casa una semana seguida solo con sexo y algunas dosis ocasionales de comida. Habíamos prácticamente redecorado toda la casa y no había sitio en el que no hubiésemos tenido sexo. Tom estaba convencido de que nuestra mejor terapia era tener sexo en todos los sitios posibles. Creo que solo nos falto el techo de la casa. Y eso fue porque yo no quise que nos vieran los vecinos.

En esa ocasión había bajado casi cinco kilos de peso, dos menos que él, que bajó siete. No nos vieron durante una semana y en realidad pensaron que habíamos muerto, hasta que Dylan se decidió a aparecer en la casa y nos encontró teniendo sexo en la cocina. No podía creer el desastre que teníamos en la casa. Estuvimos todo un día limpiando y cuando regresaron mis Padres tuve que decirles que había decidido redecorar y por eso había tantas cosas nuevas. La verdad es que habíamos roto casi todo.

Además de esto, 
Tom se escabullía de todas maneras a mi habitación todas las noches. Había aprendido una forma de llegar a mi habitación trepando por la pared, y no lo desperdiciaba. Mi Papa nos había pillado durmiendo juntos en dos ocasiones y creo que luego ya se canso de correr a Tom. Mi Madre era diferente, ya queria a Tom como a un hijo y eso me ponia muy feliz. La novedad más importante consistía en el matrimonio.... No.....

No se trata de 
Tom y yo… ¡ni de broma! Todavía no tengo intenciones de casarme… por ahora. En realidad se trata de Dylan y Alice. Ellos habían decidido casarse y habían tenido la brillantísima idea de nombrarnos a Tom y a mi como sus padrinos de boda. Ellos debieron aceptar que todo iba mal cuando el día del ensayo no aparecimos porque nos quedamos tirando en el nuevo volvo de Tom. El decía que quería probar los amortiguadores. Resulto que el volvo era bastante cómodo finalmente. Pero nos ganamos la ira de Alice, al llegar casi una hora más tarde, cuando el ensayo iba por más de la mitad. Tratamos de convencerla que cambiara de padrinos, pero ella nos dijo que los partes de boda ya estaban enviados y que si le arruinábamos la boda simplemente nos mataría. Y yo le creía. Tom se lo tomaba con más humor.

-
Tom: Alice no hará nada- decía riendo esa noche en mi cama -O más bien nuestra cama- Y la conozco y ella solo es buena para gritar. No te preocupes amor, todo saldrá a la perfección ese día…
-Tu: Eso es si no piensas en sexo. Aunque eso es bastante improbable- le dije riendo.
-
Tom: Mira quién habla, sexópata- me contesto sonriendo.
-Tu: Pero Amor, tú me ganas por mucho y lo sabes- le dije dándole un almohadazo.
-
Tom: Oye, no a los golpes- dijo el quitándome la almohada- O quizás te guste lo rudo- murmuro luego acariciando mi muslo desnudo.
-Tu: Amor...- me queje- Ya ha sido suficiente… son las tres de la madrugada y ya estoy cansada.
-
Tom: Genial, es la hora de nuestra dosis- murmuro haciéndome rodar en la cama y subiéndose sobre mí.
-Tu: Tom…

Claro que no me dejo hablar. Sus labios sellaron los míos con un poderoso beso, el cual me dejo para variar, la mente en blanco. Sus manos volaron por mis costados, acariciando mi piel y haciendo que se me erizara ante su contacto. 
Tom tenía un toque mágico. Podías estar cansadísima, pero no bastaba más que un solo roce de sus dedos y me sentía viva de nuevo. Mi cuerpo lo deseaba tanto como mi mente. Y me dejaba llevar.

Nos fundimos entre gemidos ahogados y suspiros contenidos. La cama crujía verdaderamente y no sabía cómo era que Mis Padres y mis hermanos no notaba nuestras incursiones nocturnas. Estaba segura que pronto debería cambiar la cama. Eran más de las cinco cuando 
Tom finalmente se sintió agotado y se escabullo por mi ventana, dejándome dormir la enorme cantidad de cuatro horas. No lo podía creer al levantarme.

Los días pasaron rápidamente y en menos tiempo de lo que pensé había llegado el día de la boda. ¡Dios! No podía creerlo cuando Kim llego a levantarme a eso de las ocho de la mañana. 
Tom se había ido hace solo tres horas.

-Kim: Pero ______(tn), ¡mírate! - me chillaba molesta a más no poder- Una madrina no puede tener esa cara… ¡pareces una muerta! ¿Qué estuviste haciendo por la noche? ¿Leyendo toda tu colección?
-Tu: Ojala hubiese sido eso Kim- me queje aun entre las sabanas, sin ánimos para levantarme.
-Kim: ¿Es 
Tom verdad?- dijo arqueando una ceja.
-Tu: Ese chico quiere matarme... – gemí.
-Kim: Eso te lo buscaste _______(tn), además recuerdo que era lo que tú querías… ¿no era que deseabas que 
Tom te hicera el amor todas las noches de tu vida?…y aquí estas ahora, quejándote como una vieja- rio.
-Tu: Si, supongo que tienes razón… Después de todo me encanta - reí levantándome.
-Kim: Bien, ve a darte una ducha… yo arreglare todo... ¡tenemos tanto por hacer!- Me di una larga ducha, lo suficiente como para que Kim me sacara a gritos del baño. Ya sabía que sería un día de sufrimiento. Kim tenía todo preparado, pero no me libre de las sesiones interminables de belleza, de la peluquería y de un maquillaje extremo para desvanecer mis ojeras. Kim no podía creer que desde la última vez que me probé el vestido este ya me quedara algo suelto. Me sonreí internamente, ya sabía quién era culpable de esto- Ni se te ocurra decir que esto es culpa de 
Tom- gruño dándole unas puntadas al vestido- Tu podrías negarte también, pero no… ¡ella no puede mantener las piernas cerradas!
-Tu: Cállate Kim, no seas una entrometida- le chille molesta- nadie te dice nada porque te la pasas en la casa de los Beadles tirando con Chris…
-Kim: No es lo mismo… ¡al menos yo me detengo a comer!- me gruño.
-Tu: Si, Seguro- dije mirándola- ¡como si no te conociera!- Kim de pronto rio, alivianando el ambiente.
-Kim: Bueno, está bien… ¡pero es que es tan irresistible! No puedo evitar tirármelo donde se pueda… en la cama o en el baño, en la cocina… ¡Igual que hicieron tu y 
Tom!

Reímos ambas, mientras Kim terminaba de afinar los detalles del vestido. Finalmente y luego de muchas horas, estábamos oficialmente listas. Apenas si había probado bocado durante todo este tiempo.

-Tu: Estoy que muero de hambre- dije mirándome al espejo.
-Kim: Ya cállate, comerás en la recepción… ¿y 
Tom? Espero que no se le ocurra no asistir...
-Tu: No, el saldría junto con Dylan. Recuerda que dijo que iria a dormir a su casa- le aclare- De hecho ya deben de estar en la Iglesia.
-Kim: Bueno, vámonos… quiero ver a mi Chris antes de llegar a la Iglesia…

Nos fuimos en mi auto hasta la casa de Chris, que nos esperaba en la entrada...........




3 comentarios:

  1. Me encantaa la fic!! Esta hermosaa ese Tom no pierde oportunidad y (tn) q no quieree!!

    Siguelaa pronto.. Bye cuidate :D

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  2. Jajajajajajajajajajaja ¡ay, Tom! xD Eres un urgido de primera; ¡ya hasta bajaron de peso! Jajajajaja y tú, (Name): ¿por qué andas de ofrecida? xD Que considerada LOOL.
    Muy buena historia, en serio. Me saca muchas risotadas c':

    ¡Saludos! *-*7

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